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Mostrando las entradas etiquetadas como viaje interior

Crónicas de miedos sutiles: I

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    Hoy me he transgredido…   Siempre he querido leer en una cafetería, con autonomía suficiente para no pensar, obviando a cuanto pase por mi lado, dejando la idea de que todos me miran. Un pensamiento contraproducente que no me permite avanzar.   Me he levantado, y tras hacer lo usual, que a veces también cuesta, he caminado directo al centro comercial Arturo Soria Plaza, en Madrid.   Un lugar en una zona con determinada categoría (sitio pijo, alegan por ahí) Lo cierto es que encuentro en sus instalaciones algo que no se explica, pero me causa regocijo. Allí suelo desayunar siempre con mi amiga Yoli, abrazando el confort y la compañía.    Pensaba entrar, pero seguí de largo. Al cruzar la calle, hay unos banquitos, y muchos árboles, un ambiente natural y quizás idílico en medio del ruido del tráfico.    Gasté una hora entre la decisión de entrar y anotar actividades pendientes para organizarme hasta que, alguna fuerza mayor, que ...

ESTO ES PERSONAL

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                                   Admitir que todo es un proceso, es maravilloso. Ayer escuché esta mágica frase de Tomás Navarro que, aunque pudiera parecer obvia, me recuerda que lo sencillo, por naturaleza, no lo es. Sabemos, en teoría, que todo es un proceso. Entonces ¿por qué es tan complejo de aceptar? ¿Por la inmediatez de la sociedad en la que vivimos? ¿por la tan nombrada gratificación instantánea? ¿el querer obtener los resultados aquí y ahora? ¿el creer que sin ahondar se llega a una conclusión más rápida? A lo largo de la historia de mi vida, he visto todo tipo de personas, como seguramente, ustedes también. Observándoles, aprendí que muchas cosas de ellas, estaban igualmente en mí…cosas que solía detestar y tenía que resolver dentro (ley del espejo). Me he tomado mi tiempo para revisar y a veces, se me ha hecho eterno. Una eternidad en la que me ha acompañado la frustración, la ne...

La vida no es una carrera de velocidad

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  Debo hablar de este tema porque de alguna manera poniéndolo en letras siento que tendrá más sentido. No es una conversación con nadie más que conmigo, tratando de mitigar los enojos que me produce, independientemente de que las voluntades sean positivas (me consta que son positivas) Los últimos días de diciembre, he recibido cuantiosas muestras de buenos deseos para este 2023, por parte de familia, amigos y conocidos. Haciendo un balance de todas ellas, el 80% incluía la frase “espero que este año nos sorprendas con un bebé” y yo, que tengo un genio establecido de base, no lo he podido obviar. En 18 días a partir de hoy, será mi cumpleaños número 31, aún no tengo mi vida profesional muy acomodada, ando en luchas interminables con la verdad, lidiando con burocracias, molestias, antojos, acomodando mi necesidad de conocer sitios que siempre he anhelado ver, tomándome los asuntos con la debida calma mientras que lo que se espera de mi no es más que una nueva vida. Me he detenido a p...

Microduelos II: Las trampas de la bondad

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  Me repito a mi misma cada día que lo importante de ayudar a los demás es no esperar nada a cambio, que de ser así, la ayuda no sería "ayuda" sino... interés... Pero no había pensado en esto: ¿Qué pasa con los sentimientos? ¿Con la desilusión? ¿Con el autoreproche? ¿Qué pasa cuando no esperas nada de vuelta pero si responsabilidad afectiva? (Aunque bueno, eso es algo) Cuando los demás nos tienden una mano o han sido buenos con nosotros nos debemos a responderle en concordancia. Y hablo de quienes tenemos la capacidad de reconocerlo, porque entiendo que no todo el mundo se da cuenta y hay quien no tiene memoria, que todo olvida.  Hoy, después de un periodo de duelo ( uno de los tantos), me levanto con la certeza de lo quiero a mi alrededor, pero más aun, de lo que no.  La bondad también tiene límites.  Y me niego a justificar las conductas de seres adultos responsables y "selectivos" en su grado de responsabilidad.  Acepto que las cosas que hice por anteponer el...

Microduelos de una emigrante (parte I): La odisea del propósito laboral

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  Las manos me pesan. Llevo horas sentada aquí queriendo escribir sobre diferentes cosas pero ninguna toma forma. No es el decirlas, porque podría, sino el cómo. No me hallo escribiendo a la fuerza y debo asumir, con respeto y compasión, las razones que me inhabilitan. He estado pensando mucho porqué emigré, en todos los microduelos que estoy pasando, en la aceptación de la imposibilidad (momentánea) de encontrar un empleo que me proporcione regocijo y paz mental. Voy luchando con lo que observo y no me gusta, la carencia de empatía de las empresas que buscan candidatos con características de otro planeta, la evasión de la compasión y la falta de humildad, la titulitis y otros tantos fenómenos de irrespeto hacia el ser humano que batalla, día a día, por proteger su salud mental. Desde hace un tiempo, estos bloqueos creativos me persiguen y yo los dejo ser, aunque este se está asentando indefinidamente. No logro dibujar, leer, caminar sintiendo que habrá algo mejor a la vuelta...

Sentir antes que ver, dejar que eso nos marque

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  Hace falta perder, la perspectiva, las miradas hacia adentro, la capacidad para discernir. Quedarnos ciegos de alma y corazón, incluso a veces físicamente, dejarnos oscurecer. Nada ofrece tanta claridad ni anima tanto el juicio como un toque justo en la profundidad. Sentir antes que ver. Dejar que eso nos marque. Poder así darle paso a la creación que emerge de esos tiempos sombríos, más fresca e inquieta, producto de un ideal de encuentros taciturnos con la nimiedad y el abandono. Hace falta caer y estar un tiempo sin poder levantarse. Creer que no se podrá, fluctuar en largos debates con la melancolía, permitir que la apatía se revele. Mirar el horizonte sin saber que hay algo más después de esa línea. Hace falta callar y olvidar que existen las palabras. No reconocernos ante el espejo, vernos en baja resolución, desconfigurarnos. Hace falta desconfiar, increpar y cuestionar lo que se escucha. Entregarse a los miedos sin quererles superar como en una carrera. Abandonar sin mi...

Inteligencia emocional para la vida: Una materia que debemos abordar

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  Ojalá nos hubieran enseñado en el colegio verdadera inteligencia emocional para evitarnos las prisas y los antojos, las ganas recurrentes de ser y pertenecer, siendo guiados por el extremo de algunas emociones. La mayor parte de las conductas que observo, tanto en los medios como en la vida real, suelen caotizar situaciones que les resultan complejas o contrarias, sin detenimiento previo para el análisis o una adecuada investigación. Mucha repetición, escasa imaginación y demasiada verborrea sin praxis. Imagino un mundo donde seamos capaces de gestionar las emociones, sin perfeccionamiento ni detalles, pero donde podamos converger creando relaciones sólidas basadas en una real empatía (distinguiéndola de la compasión), aceptando los errores como motores impulsores de búsqueda, incluso como manuales de aprovechamiento e inclusión. Un universo donde nos construyan para la resolución de conflictos, sin que medie ningún “aprovechado” interés, donde “asertividad” sea algo más ...

Simplemente PAS: Descubriendo el universo de lo Altamente Sensible

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                                                ¿QUÉ ME PASA?   👉Empatizo demasiado con los problemas emocionales ajenos   👉Mi capacidad intuitiva, a veces, duele.   👉Busco escapes constantes del mundo exterior y su ruido   👉Percibo lo diferente, cosas que no todos pueden percibir   👉Paso demasiado tiempo en mi mundo interior   👉Profundizo demasiado las situaciones   👉Me gusta vivir la vida desde la colaboración, rechazando cualquier área donde se priorice la competencia   👉Tengo dificultades (y no pocas) para decir que “NO”   👉Priorizo el bienestar del otro antes que el propio, incluso si eso me provoca malestar   Y si continúo, esto sería una historia, no una lista…  Cuando escuché el termino PAS (Persona Altamente Sensible) por primera vez, algunas de mis interrogantes encontraron ...

El dilema de las redes: ¿Qué he (has) hecho con mi (tu) vida?

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  Hablaba con una amiga después de un tiempo sin conectar y me di cuenta de que había medido ese vacío basándome en los meses en que no la veía en ninguna red social. No llamé en ningún momento para saber si estaba bien y lo más probable es que no me habría percatado de su ausencia de otra manera ¿En qué me estoy convirtiendo? Me cuestioné. Y no quería, sinceramente, no quería eso. Mi vida es también un debate constante en no usar más las redes o filtrar el tipo de contenido que quiero recibir. A veces logro estar desconectada por completo, pero la mayoría del tiempo, la inercia hacia el móvil, es más fuerte que yo.  No hay ser en este universo que desconozca el poder de las redes sociales. Todos sabemos (unos más conscientes que otros) que estamos sobreestimulados, que el algoritmo está diseñado para captar lo que nos interesa y trabajar en base a ello. A mí, en lo personal me preocupa que el acceso a la información se nos esté yendo de las manos y que no entendamos el va...

¿Cuándo entenderse o saberse valioso se convirtió en un problema?

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  Si alguien te pregunta cuales son tus defectos o virtudes ¿Qué te resulta más complejo responder? Ojalá tu respuesta no se acerque a la mía. En un mundo ideal, quisiera que todo el mundo pudiera reconocerse en ambas cosas sin necesidad de sentir que se les traba la lengua. Entendí que algo no iba bien cuando era capaz de enumerar mis defectos como quien canta la canción que más le gusta. Sin embargo, con las virtudes, siempre existía una imposibilidad. Creía que hablar de las cosas que podía hacer bien iba en contra de mi humildad y ponía en peligro mis altos niveles de introspección. No se correspondía con mi personalidad y me incomodaba cada vez que alguien me elogiaba o trataba de resaltar ciertos aspectos peculiares (pero especiales) que veían en mí. No soy psicóloga o entendida en materias que puedan explicar estos sesgos mentales. Crecí en un seno familiar que siempre apostó por mi y me dejó en plena libertad para decidir en casi todos los aspectos de la vida, tanto perso...

Reconfigurando

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  Llevo unos días intentando organizar mi vida y no porque esté mal, sino porque tengo demasiadas ideas flotando, e intentando converger en algún punto, sin aparente éxito. Tengo una sed, escondida o casi descubierta (no lo sé) de crear algo con sentido y construir un camino que me permita hacer de ello, una carrera. No se trata de la obsesión compulsiva de descubrir mi propósito, porque entiendo que esa búsqueda es una de las principales fuentes generadoras de ansiedad sino de descifrar, con la lentitud merecida, lo que me mueve a crear, aunque a veces considere que lo sepa. Hace unos meses adquirí, como regalo, el libro Hello Fears de la autora Michelle Poler, y está siendo una lectura extremadamente provechosa, que no me he tomado a la ligera y con la que voy fluyendo según el día. Michelle es auténtica y contagiosa. Esto último es lo que me engancha más. Una persona que tiene la capacidad de influenciar cada segmento de mi curiosidad y motivarme a tantos replanteos. La...

La realidad es una cosa diferente, siempre lo es.

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  Hace unos días colaboré en la confección de un regalo personalizado, no es la primera vez, pero la sensación final es la misma: satisfacción, regocijo. La posibilidad de construir algo que signifique, para una persona o comunidad, es sino lo más perfecto, lo más parecido a perfección, que existe.  Y me ha impulsado la realidad, que es una cosa diferente, siempre lo es. Intentamos evadirla o desconfigurarla para sustentar la idea de su (no) soportabilidad, despreciando cada segundo con frases que realzan a los sueños, como si fueran la única cosa capaz de elevarnos y ponernos donde queremos estar. Es pura filosofía inventada por mi, pero he pensado que la realidad se impone porque existe…y también hay belleza en esa realidad, retazos de momentos que nos negamos a ver pero que complementan lo que a veces no nos gusta. Yo no me he visto jamás creando las ilustraciones o sus textos porque desde pequeña o más adelante tuviera claro que lo querría hacer, así como tampoco m...

Hacer el bien, sin mirar a quien, pero estableciendo límites

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   Agradezco que, desde pequeña, mi familia me enseñase a compartir y a no diferenciarme. A veces, no sé exactamente si fue algo que aprendí o si es una cualidad que emerge de forma innata. Cualquiera de las dos opciones me parece un mérito y ha sido una suerte haberme rodeado de personas así. Esta sensación de confort, alejada del egoísmo, que siempre me ha permitido dar y desdoblarme en acciones, también me ha hecho sufrir, porque no proceso los comportamientos insanos, poco productivos y ajenos a la realidad que impera. Y no es ya un tema de expectativas o decepciones, que de eso vamos sobrados, sino una preocupación latente ante quien no se da cuenta de sus desvaríos y va por calles de una sola vía. He puesto en práctica el conversar con mi ego, intentar analizar si estoy siendo estricta en mis consideraciones o si realmente mi energía es merecedora de tales cuestionamientos. La mayor parte del tiempo, entiendo que me implico demasiado en problemas y sufrimientos q...

Devolver la ira, solo tendrá como consecuencia, más ira.

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  Hace unos meses comencé a trabajar como hostess después de una larga búsqueda de empleo, inseguridades, ansiedad y desesperanza. No es la primera vez que trabajo con público mixto, ya que fui profesora de idiomas en aulas multiculturales, pero si la primera que me ha tocado lidiar con caracteres complicados y gente que viene con malas maneras a decirme cosas que yo misma no podría articular. Y he aquí un punto. No es fácil ser amable en un contexto caótico. No lo es. Pero es, definitivamente, algo que podemos elegir. Todos estamos viviendo experiencias internas complejas a nivel emocional y merecemos respeto. Ante una clienta enfada por algo que no era mi responsabilidad y que no estaba en mis manos resolver, solo pude respirar. Respirar, intentar hablarle con amor, aunque de vuelta solo escuchara sus palabras disfrazadas de enfado. Explicarle, con voz pausada el porqué no debería proceder así y que entendiese que no era yo, el canal para que ella viabilizara su queja. ...

La sociedad se está moviendo así, sin salidas.

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  ¿De qué me sirve tener una sabiduría que aplico al entendimiento de la vida si no puedo ejecutarla como es debido? En teoría parece que puedo comprender lo que está bien o mal, cómo deben funcionar las cosas en su justa medida o el modus operandi hacia determinadas actitudes. La práctica, en cambio, es extremadamente compleja. Un debate continuo entre actuar bajo mis preceptos y la realidad que impera. Por eso, a veces suelo entender a la gente (no con la frecuencia que debería). Y no se trata de justificar aquellas conductas que simulan ser contradictorias. Hay que ir más allá en el panorama de lo superficial para juzgar las situaciones de manera adecuada. No podemos caracterizar a las personas con tanta ligereza ¿Sabes cuántos elementos intervienen entre una palabra dicha y la acción? ¿Cuánta contradicción existe entre pensamientos que conviven en una sola mente? ¿Realmente puedes esperar que seamos lineales cuando la propia vida nos da curvas? No sé. Me da miedo r...

Tú eres la voz en tu cabeza intentando controlar todo

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  Ojala pudiéramos aprender a tiempo como trabajar nuestras debilidades para que no nos derrumben. ¿Sabes? eso de querer que todo funcione, de ir por la vida queriendo actuar correctamente, cumplir con las expectativas y seguir respirando en paz. ¡Pues imposible! Lo mas curioso es que casi siempre esa presión no la ponen los demás, la pones tu mismo. Tú eres la voz en tu cabeza intentando controlar todo...y al final todo termina saliéndose de control. No importa que tan mal o bien lo hagas. Si vas a explotar, explotas. Demasiada presión, nada de concentración y poco aprendizaje. Lo que la vida te enseña, al final, es que tienes que darte a ti mismo, la sensibilidad y el cariño que ofreces al universo y que hay que trabajar en el autoconcepto para que no se distorsione. Identificar y repensar que acciones serán convenientes para no tener que lamentar las consecuencias aunque esto, en honor a la verdad, es casi imposible, sobre todo si eres una persona con exceso de compasión y altam...

"Hemos normalizado el agobio como forma de vida"

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  Hoy es uno de esos días en los que tengo sed de escribir sobre casi cualquier cosa, pero nada sale o nada quiere salir. Tengo un montón de pensamientos escritos vagando por algún lugar, pero no tienen fuerza o algún aspecto en común, algo que los relacione o ponga en contexto. Lo que he entendido de la fluidez, poco tiene que ver con el entendimiento de ciertos asuntos, sino con la idea de no forzar y aceptar que existen los bloqueos creativos. Me da una ansiedad terrible cuando desatiendo mis páginas una semana y eso, no debería estar pasando. Se supone que hago algo que disfruto y se convierte en lo contrario cuando intento presionar donde no hay. Llevo días así, tranquila, pero sin imaginación que me permita desdoblarme en letras. Y esta soy yo, un ser humano común. Ahora pienso en tantas personas que quizás se sientan de la misma manera y de todos modos, tengan que plantar la cara, para encajar, creyendo que encajar es una forma de pertenecer.  Hemos normalizado el agobi...

(In)definiciones sobre la Amistad

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  No hay concepto que defina la amistad cautelosamente y con detalle. Todos tenemos una idea de lo que es ser o no ser amigos, y en mi propia experiencia, esa no es la verdad, aunque esté cerca. Me rompí la cabeza mil veces buscando la razón para entender el porqué no encajamos o el porqué no somos, que nos invita a entrar o salir, que nos conecta o lo contrario . Analicé desmedidamente mi comportamiento y el de otras personas a los que una vez llamé amigos y aún así, no tengo fórmula que se despeje y me ofrezca un resultado convincente sobre las reglas de la amistad. Y es que quizás, no hay reglas. Quizás solo se trata de ser amables y honestos con nuestros deseos y actitudes. No temer decir NO a cosas que no nos apetecen y se nos respete por ello. Comunicarse siempre de la manera más transparente posible, vibrar en sintonías similares (pero a la vez distintas), respetar las perspectivas opuestas, siempre abiertos a encontrar los puntos convergentes o con la madurez necesaria ...