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Microduelos II: Las trampas de la bondad

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  Me repito a mi misma cada día que lo importante de ayudar a los demás es no esperar nada a cambio, que de ser así, la ayuda no sería "ayuda" sino... interés... Pero no había pensado en esto: ¿Qué pasa con los sentimientos? ¿Con la desilusión? ¿Con el autoreproche? ¿Qué pasa cuando no esperas nada de vuelta pero si responsabilidad afectiva? (Aunque bueno, eso es algo) Cuando los demás nos tienden una mano o han sido buenos con nosotros nos debemos a responderle en concordancia. Y hablo de quienes tenemos la capacidad de reconocerlo, porque entiendo que no todo el mundo se da cuenta y hay quien no tiene memoria, que todo olvida.  Hoy, después de un periodo de duelo ( uno de los tantos), me levanto con la certeza de lo quiero a mi alrededor, pero más aun, de lo que no.  La bondad también tiene límites.  Y me niego a justificar las conductas de seres adultos responsables y "selectivos" en su grado de responsabilidad.  Acepto que las cosas que hice por anteponer el...

Microduelos de una emigrante (parte I): La odisea del propósito laboral

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  Las manos me pesan. Llevo horas sentada aquí queriendo escribir sobre diferentes cosas pero ninguna toma forma. No es el decirlas, porque podría, sino el cómo. No me hallo escribiendo a la fuerza y debo asumir, con respeto y compasión, las razones que me inhabilitan. He estado pensando mucho porqué emigré, en todos los microduelos que estoy pasando, en la aceptación de la imposibilidad (momentánea) de encontrar un empleo que me proporcione regocijo y paz mental. Voy luchando con lo que observo y no me gusta, la carencia de empatía de las empresas que buscan candidatos con características de otro planeta, la evasión de la compasión y la falta de humildad, la titulitis y otros tantos fenómenos de irrespeto hacia el ser humano que batalla, día a día, por proteger su salud mental. Desde hace un tiempo, estos bloqueos creativos me persiguen y yo los dejo ser, aunque este se está asentando indefinidamente. No logro dibujar, leer, caminar sintiendo que habrá algo mejor a la vuelta...

Sentir antes que ver, dejar que eso nos marque

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  Hace falta perder, la perspectiva, las miradas hacia adentro, la capacidad para discernir. Quedarnos ciegos de alma y corazón, incluso a veces físicamente, dejarnos oscurecer. Nada ofrece tanta claridad ni anima tanto el juicio como un toque justo en la profundidad. Sentir antes que ver. Dejar que eso nos marque. Poder así darle paso a la creación que emerge de esos tiempos sombríos, más fresca e inquieta, producto de un ideal de encuentros taciturnos con la nimiedad y el abandono. Hace falta caer y estar un tiempo sin poder levantarse. Creer que no se podrá, fluctuar en largos debates con la melancolía, permitir que la apatía se revele. Mirar el horizonte sin saber que hay algo más después de esa línea. Hace falta callar y olvidar que existen las palabras. No reconocernos ante el espejo, vernos en baja resolución, desconfigurarnos. Hace falta desconfiar, increpar y cuestionar lo que se escucha. Entregarse a los miedos sin quererles superar como en una carrera. Abandonar sin mi...

Inteligencia emocional para la vida: Una materia que debemos abordar

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  Ojalá nos hubieran enseñado en el colegio verdadera inteligencia emocional para evitarnos las prisas y los antojos, las ganas recurrentes de ser y pertenecer, siendo guiados por el extremo de algunas emociones. La mayor parte de las conductas que observo, tanto en los medios como en la vida real, suelen caotizar situaciones que les resultan complejas o contrarias, sin detenimiento previo para el análisis o una adecuada investigación. Mucha repetición, escasa imaginación y demasiada verborrea sin praxis. Imagino un mundo donde seamos capaces de gestionar las emociones, sin perfeccionamiento ni detalles, pero donde podamos converger creando relaciones sólidas basadas en una real empatía (distinguiéndola de la compasión), aceptando los errores como motores impulsores de búsqueda, incluso como manuales de aprovechamiento e inclusión. Un universo donde nos construyan para la resolución de conflictos, sin que medie ningún “aprovechado” interés, donde “asertividad” sea algo más ...

Simplemente PAS: Descubriendo el universo de lo Altamente Sensible

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                                                ¿QUÉ ME PASA?   👉Empatizo demasiado con los problemas emocionales ajenos   👉Mi capacidad intuitiva, a veces, duele.   👉Busco escapes constantes del mundo exterior y su ruido   👉Percibo lo diferente, cosas que no todos pueden percibir   👉Paso demasiado tiempo en mi mundo interior   👉Profundizo demasiado las situaciones   👉Me gusta vivir la vida desde la colaboración, rechazando cualquier área donde se priorice la competencia   👉Tengo dificultades (y no pocas) para decir que “NO”   👉Priorizo el bienestar del otro antes que el propio, incluso si eso me provoca malestar   Y si continúo, esto sería una historia, no una lista…  Cuando escuché el termino PAS (Persona Altamente Sensible) por primera vez, algunas de mis interrogantes encontraron ...

El dilema de las redes: ¿Qué he (has) hecho con mi (tu) vida?

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  Hablaba con una amiga después de un tiempo sin conectar y me di cuenta de que había medido ese vacío basándome en los meses en que no la veía en ninguna red social. No llamé en ningún momento para saber si estaba bien y lo más probable es que no me habría percatado de su ausencia de otra manera ¿En qué me estoy convirtiendo? Me cuestioné. Y no quería, sinceramente, no quería eso. Mi vida es también un debate constante en no usar más las redes o filtrar el tipo de contenido que quiero recibir. A veces logro estar desconectada por completo, pero la mayoría del tiempo, la inercia hacia el móvil, es más fuerte que yo.  No hay ser en este universo que desconozca el poder de las redes sociales. Todos sabemos (unos más conscientes que otros) que estamos sobreestimulados, que el algoritmo está diseñado para captar lo que nos interesa y trabajar en base a ello. A mí, en lo personal me preocupa que el acceso a la información se nos esté yendo de las manos y que no entendamos el va...

¿Cuándo entenderse o saberse valioso se convirtió en un problema?

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  Si alguien te pregunta cuales son tus defectos o virtudes ¿Qué te resulta más complejo responder? Ojalá tu respuesta no se acerque a la mía. En un mundo ideal, quisiera que todo el mundo pudiera reconocerse en ambas cosas sin necesidad de sentir que se les traba la lengua. Entendí que algo no iba bien cuando era capaz de enumerar mis defectos como quien canta la canción que más le gusta. Sin embargo, con las virtudes, siempre existía una imposibilidad. Creía que hablar de las cosas que podía hacer bien iba en contra de mi humildad y ponía en peligro mis altos niveles de introspección. No se correspondía con mi personalidad y me incomodaba cada vez que alguien me elogiaba o trataba de resaltar ciertos aspectos peculiares (pero especiales) que veían en mí. No soy psicóloga o entendida en materias que puedan explicar estos sesgos mentales. Crecí en un seno familiar que siempre apostó por mi y me dejó en plena libertad para decidir en casi todos los aspectos de la vida, tanto perso...